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Pemex y Petrobras: así será el proyecto que las compañías buscan desarrollar en el Golfo de México

Pemex y Petrobras: así será el proyecto que las compañías buscan desarrollar en el Golfo de México

Pemex busca revitalizar su desempeño con la alianza con Petrobras, debido a que sigue arrastrando una deuda millonaria y baja producción.

Fue a finales de junio pasado cuando Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petróleo Brasileiro (Petrobras) oficializaron su alianza con la firma de un acuerdo de entendimiento para desarrollar un proyecto en el Golfo de México, luego de meses de conversaciones entre la presidenta Claudia Sheinbaum y su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

La alianza, de acuerdo con un artículo de Bloomberg, además de incluir el intercambio de experiencias sobre aspectos regulatorios e institucionales del sector, estará enfocada en el desarrollo de áreas de exploración y producción, teniendo como foco un conjunto geológico ubicado en las costas de Campeche, que sería potencialmente más rica en petróleo que los megacampos existentes en el mundo.

La zona que busca explotarse fue formada hace 160 millones de años y se encuentra en una capa de corteza terrestre denominada percalina, donde se ubican las rocas madres generadoras de crudo prehistórico.

Los pozos presalinos crearon un auge transformador en la producción de petróleo brasileño a partir del 2006 cuando se hicieron grandes descubrimientos cerca de Río de Janeiro. Petrobras, en especial, pudo capitalizar económicamente este tipo de yacimientos, mientras que otras compañías han fracasado intentando enfocarse en este tipo de formaciones.

Pemex y Petrobras buscan petróleo nuevas zonas

Además de la zona percalina, las compañías planean buscar posibles pozos en los llamados yacimientos sub salinos, ubicados debajo de rocas sedimentarias formadas por avalanchas de lodo y arena a kilómetros de profundidad bajo la superficie del mar, además de debajo de formaciones de sal más jóvenes y menos profundas.

Aparentemente, en las últimas semanas, los equipos de ambas petroleras comenzaron a evaluar datos sísmicos y geológicos en la zona del Golfo de México, dando así el primer paso para desarrollar un proyecto que, pese a la experiencia de Petrobras, representa su primera hazaña lejos de su país de origen.

"Petrobras se adentra en territorio desconocido”, afirmó Pedro Zalan, geólogo que trabajó en proyectos de exploración durante sus 34 años de trayectoria en la compañía.

La exploración y posterior extracción, pese a las enormes ganancias que podría traer a Pemex y Petrobras, tiene tras de sí enormes riesgos físicos, financieros y ambientales, dados los desafíos de la profundidad. Además, los pozos deberán demostrar su viabilidad económica, ya que la perforación en aguas profundas puede costar cientos de millones de dólares por pozo.

Una apuesta por el futuro de las petroleras

La alianza se da en un momento crucial para Pemex y se alza como una jugada para revitalizarse, mientras arrastra una deuda millonaria, una baja producción petrolera y una reputación marcada por ineficiencia, por lo que el apoyo de la brasileña resultaría crucial.

"Pemex por sí sola no cuenta con la tecnología ni el capital necesarios para este tipo de exploración”, expresó Mark Rowan, geólogo y consultor radicado en Colorado, especializado en descubrimientos en las profundidades del Golfo de México.

Sumado a ello, el éxito del proyecto también representaría un impulso positivo para la producción de crudo internacional, especialmente en medio de una industria envuelta en la incertidumbre del conflicto entre Estados Unidos e Irán y otras perturbaciones geopolíticas en Oriente Medio, lo que ha complicado el suministro global de crudo.

El precedente de Pemex en los pozos de Campeche

Pese a ser una zona nueva, no es la primera vez que Pemex concentra operaciones en la región. En 2018, la compañía perforó más de 7,800 metros bajo el lecho marino y alcanzó la capa de sal de Campeche. Aunque en su momento el pozo fue declarado improductivo, los datos y la información recopilada podría proporcionar pistas valiosas para el nuevo proyecto.

"Por lo visto, lo que Pemex descubrió no los desanimó. Eso sugiere que no hubo ningún obstáculo insalvable, y posiblemente algo que les dio una razón de peso para seguir haciendo pruebas”, dijo Rowan.

De concretarse el nuevo intento, sería un hallazgo comparable al del campo Tupi, descubierto por Petrobras en 2006, que ha liberado 4,000 millones de barriles de crudo desde que entró en funcionamiento en 2010, equivalente a 300,000 millones de dólares.