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La contención fiscal del combustible sofoca la rentabilidad del sector gasolinero minorista

La contención fiscal del combustible sofoca la rentabilidad del sector gasolinero minorista

El mecanismo de amortiguación fiscal aplicado a los combustibles contiene los aumentos al consumidor, pero traslada la presión económica a las estaciones de servicio, reduciendo dramáticamente sus márgenes de ganancia y dejando al diésel como el producto más expuesto ante el panorama internacional.

El mercado de los carburantes en México transita por un periodo de profunda rigidez financiera, determinado por el impacto de los conflictos bélicos en Medio Oriente, las restricciones logísticas en el Estrecho de Ormuz y una política tributaria gubernamental que neutraliza los incrementos internacionales a costa del margen operativo de los expendios minoristas. 

A pesar de la volatilidad en las cotizaciones globales del petróleo, los precios al usuario final han permanecido estables mediante la continua calibración del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, mecanismo que absorbe la presión externa pero transfiere el costo del ajuste al eslabón de la distribución.

El especialista en energía y economía Ramsés Pech, expresó a Surtidores Latam que este esquema de amortiguación fiscal ha generado un entorno adverso para los comercializadores al por menor. Mientras el gobierno utiliza el estímulo tributario para mantener la gasolina Regular en un promedio nacional de 23.70 pesos por litro, las estaciones de servicio han experimentado una compresión progresiva de sus utilidades brutas. 

Este fenómeno resulta especialmente drástico en el segmento del diésel, donde los márgenes de ganancia para los gasolineros han caído hasta los 1.50 pesos por litro, lo que representa una contracción del 39.5 por ciento en el periodo analizado y pone en riesgo la viabilidad financiera de las estaciones independientes.

A este respecto, Pech enfatizó que el ajuste de las tarifas internacionales y la política tributaria recaen directamente sobre la rentabilidad del distribuidor final. En el caso del diésel, el margen comercial ha tocado mínimos históricos, limitando la capacidad operativa del sector gasolinero independiente en todo el país.

La dinámica de los costos difiere de manera sustancial según el tipo de hidrocarburo. La gasolina Regular ha mantenido un comportamiento estable con un incremento acumulado de apenas el 0.7 por ciento, respaldada por una leve disminución en los precios de las Terminales de Distribución y Reparto que permitió a la Secretaría de Hacienda recuperar espacio de recaudación mediante una cuota vigente de 5.60 pesos por litro de impuesto.

En contraste, la modalidad Premium traslada directamente el encarecimiento externo al consumidor final, alcanzando los 28.52 pesos por litro con un alza acumulada del 11.0 por ciento y absorbiendo la totalidad de la carga tributaria programada.

El diésel se consolida como el producto de mayor fragilidad dentro de la cadena de suministros debido a su papel clave en el transporte de mercancías y la actividad industrial. Su cotización al público se ubica en 27.03 pesos por litro, impulsada por un aumento acumulado del 53.8 por ciento en el costo de terminal, el cual llegó a los 18.93 pesos por litro. 

Para evitar un impacto inflacionario desmedido en el sector logístico, la autoridad hacendaria mantiene reducido el cobro del impuesto a 2.28 pesos por litro, otorgando un subsidio sustancial que limita la recaudación pública pero no logra restituir el margen de ganancia de los expendios.

A este panorama se suma el comportamiento del tipo de cambio, donde la apreciación de la moneda mexicana en niveles de 17.02 pesos por dólar ha amortiguado parcialmente el costo de importación de los refinados procedentes de Estados Unidos

Sin embargo, esta ventaja cambiaria no resulta suficiente para compensar la prima de riesgo internacional generada por el desembarco reducido de destilados y la pérdida de capacidad de refinación en Europa del Este, factores que sostienen elevados los márgenes de procesamiento a nivel global.

Frente al cierre del presente ejercicio fiscal, las proyecciones elaboradas por Ramsés Pech plantean tres horizontes de evolución según el desenlace del contexto geopolítico. En un escenario de distensión plena y apertura del tránsito comercial marítimo, la caída del petróleo permitiría reducir gradualmente los precios al público y restituir el cobro total del impuesto. 

Por el contrario, la permanencia de los conflictos mantendría el precio promedio de la gasolina Regular anclado en torno a los 23.66 pesos y la Premium en 27.84 pesos, mientras que el diésel se ubicaría en un estimado ponderado de 26.73 pesos por litro.

La viabilidad de mantener el diésel cerca del objetivo de 27.00 pesos por litro dependerá de la disponibilidad de margen fiscal por parte del gobierno. Un incremento adicional de dos pesos en el costo de almacenamiento y reparto agotaría el espacio de maniobra del impuesto especial, obligando a la administración pública a aplicar subsidios directos para evitar un traslado automático a los precios del transporte.