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Diesel de EU abastece casi el 40% del consumo de diesel en México

Diesel de EU abastece casi el 40% del consumo de diesel en México

La amenaza de Estados Unidos de vetar las importaciones de este combustible expone las costuras del sistema de refinación mexicano.

México importa cerca del 40% de su consumo de diésel de un solo mercado, Estados Unidos.

Aunque EE.UU es el mayor refinador del mundo, la caída de producción a nivel global y los elevados precios del crudo han impulsado el alza de las cotizaciones del diésel.

Para contener los precios, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó la semana pasada la amenaza de vetar las exportaciones estadounidenses de diésel y este viernes el G7, el grupo de las siete mayores economías del mundo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), acordó liberar 100 millones de barriles de las reservas estratégicas de petróleo y diésel en los próximos cuatro meses para tratar de reducir la presión sobre los combustibles.

Tras esta decisión, Trump declaró que ya no va a imponer la prohibición de exportaciones.

A la espera de que cumpla su promesa, el posible veto de las exportaciones estadounidenses de diésel encendió las alertas en México y expuso las costuras del sistema de refinación de Pemex.

Aunque desde 2024 entró en operaciones la refinería Dos Bocas, en Tabasco, México aún no consigue la ansiada “soberanía energética” en el mercado de combustibles.

De acuerdo con datos de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), México importó unos 199.000 barriles diarios de diésel estadounidense en junio de este año, un 11% más que en el mismo mes de 2025.

La segunda economía de América Latina cuenta con siete refinerías en su territorio, además de la operación de Deer Park en Texas.

En agosto pasado, el sistema de refinación nacional produjo más de 316.000 barriles diarios de diésel, lo que representa un alza de 9,3% respecto al mes previo.

Con esta cifra, México abastece cerca del 60% del consumo nacional de este combustible, mientras que el resto se cubre con importaciones, principalmente de EE.UU.

De las siete refinerías que Pemex opera en territorio mexicano, la que más diésel produjo en agosto pasado fue Dos Bocas, en Tabasco, con 106.000 barriles diarios; en segundo lugar, la refinería de Cadereyta (Nuevo León), con poco más de 50.000 barriles diarios.

El resto de las cinco refinerías en México produjo en agosto un promedio de 31.000 barriles diarios de combustible.

Francisco Barnés de Castro, integrante del Observatorio Ciudadano de la Energía, explica que según el cruce de cifras de la EIA y del Banco de México, en junio pasado el país importó de EE.UU unos 103.000 barriles diarios de huachicol fiscal de diésel, es decir, combustible que cruzó el Río Bravo ilegalmente, sin pagar impuestos.

De acuerdo con su análisis, el diésel ilegal abastece un 12% del mercado nacional actualmente en México.

Sin embargo, esta cifra ha variado a lo largo del año debido al precio del diésel, así como a la política de subsidios en las gasolinas.

El excomisionado de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) advierte de que los actuales apoyos implementados por el Gobierno de Claudia Sheinbaum a través de renunciar al 100% al IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) y de un estímulo adicional para contener el aumento de precio en el diésel generarán como un efecto colateral que se inhiba la importación ilegal del combustible, pero podrían provocar un incentivo para efectual el huachicol tradicional o robo de diésel del ducto.

El experto en Energía, Alejandro Villalobos, señala que uno de los principales problemas radica en que las refinerías en México fueron diseñadas para trabajar con un tipo de crudo más ligero que el que el país ya no produce.

Ahora, añade, estas factorías, incluso Dos Bocas, están siendo alimentadas con crudo pesado, un suministro que las hace más ineficientes y, en consecuencia, las refinerías se han convertido en una fábrica de combustóleo, un producto de valor mínimo, en lugar de producir combustibles de alto valor agregado como gasolinas, diésel y turbosina.

Villalobos indica que tanto el gobierno anterior como la actual Administración de Sheinbaum consideran las importaciones de crudo como una pérdida de soberanía energética.

Sin embargo, desde su óptica, sería más redituable importar petróleo ligero y adecuado para alimentar las refinerías mexicanas, elevar su productividad y producir combustible y gasolinas de mayor valor, en vez de importarlas.

“Pemex necesita una renovación tecnológica de sus procesos, le metemos más de 25.000 millones de dólares a Dos Bocas y dejamos en la inopia al resto del sistema de refinación”, refiere.

El sueño de la autosuficiencia energética planteado por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador aún parece lejano.

A mediados del sexenio pasado, el entonces director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, aseguró que a más tardar en 2024 toda la producción de crudo de Pemex se iba a procesar y a refinar en México para garantizar el abasto de combustibles.

A un lustro de distancia, y con el 40% del consumo doméstico dependiendo de las importaciones de EE.UU, esta promesa se ha visto empañada por el robo de combustibles, la caída en la producción de crudo y la ineficiencia de las refinerías, que operan a menos del 70% de su capacidad.