Prevé el PRONAGAS actuaciones en 6 estados en lo que resta del año
San Luis Potosí, Tlaxcala, Colima, Nayarit, Michoacán y Jalisco figuran en la agenda de octubre del programa de regularización ambiental.
El avance del Programa Nacional de Regularización de Autorizaciones y Evaluaciones de Impacto Ambiental, durante octubre vuelve a poner el cumplimiento normativo en el centro de la actividad, con actuaciones previstas en distintas entidades del país.
La agenda contempla inspecciones en San Luis Potosí, Tlaxcala, Colima, Nayarit y Michoacán.
A su vez, los mismos aparecen en el apartado de supervisión, mientras que Jalisco está incluido en el ordenamiento mediante trámites relacionados con la Evaluación de Impacto Ambiental.
Cada modalidad responde a una actuación diferente y los operadores necesitan identificar cuál corresponde a su establecimiento antes de determinar qué gestiones deben realizar.
Para los propietarios, la tarea supone comprobar que los documentos estén vigentes, que la información refleje las condiciones de cada instalación y que no existan procedimientos sin resolver.
El propósito es conocer con precisión la situación del negocio y definir los pasos necesarios para atender cualquier observación.
No todos los establecimientos parten de las mismas condiciones.
Por eso, una revisión individual permite establecer prioridades sin asumir que todas las instalaciones necesitan idénticas gestiones.
Se distinguen tres modalidades de actuación:
- Inspección: San Luis Potosí, Tlaxcala, Colima, Nayarit y Michoacán.
- Supervisión: Tlaxcala, Colima, Nayarit y Michoacán.
- Ordenamiento mediante trámites de Evaluación de Impacto Ambiental: Jalisco.
Por el momento no se especificaron sanciones, fechas individuales para cada establecimiento ni consecuencias concretas derivadas de estas actuaciones.
Por lo tanto, los operadores deberán comprobar los requerimientos que correspondan a su caso y evitar asumir que todas las entidades o instalaciones afrontan el mismo procedimiento.
Para el negocio gasolinero, esto impulsa a incorporar el seguimiento ambiental a la gestión habitual, en lugar de abordarlo únicamente cuando surge una exigencia externa.
Tener identificados los permisos, las actualizaciones necesarias y los trámites pendientes permite organizar las gestiones con mayor anticipación.


