Noticia

Precios de los combustibles, en consonancia en índices de precio al consumidor: PetroIntelligence

Precios de los combustibles, en consonancia en índices de precio al consumidor: PetroIntelligence

Un estudio concluyó que, pese a las fuertes oscilaciones provocadas por acontecimientos internacionales durante los últimos años, las gasolinas y el diésel mantienen un incremento acumulado inferior al del Índice Nacional de Precios al Consumidor.

Las fuertes turbulencias que sacudieron al mercado petrolero mundial desde 2020 dejaron una marca evidente en los precios de los combustibles en México.

La pandemia de COVID-19, la recuperación económica posterior y, más recientemente, las tensiones en Medio Oriente generaron movimientos bruscos en las cotizaciones internacionales y trasladaron esa incertidumbre al mercado doméstico.

Sin embargo, ninguno de esos episodios consiguió alterar la tendencia de largo plazo.

Esa es una de las principales conclusiones del más reciente informe elaborado por PetroIntelligence, que analizó el comportamiento de las gasolinas Regular y Premium y del diésel frente a la inflación, utilizando información correspondiente a junio de 2026

Los especialistas revelaron a Surtidores que los combustibles continúan siendo mucho más sensibles que el resto de los bienes de la economía ante factores externos.

A diferencia del Índice Nacional de Precios al Consumidor, cuyos movimientos suelen ser graduales, las gasolinas y el diésel registran variaciones mensuales considerablemente más pronunciadas, especialmente cuando el mercado internacional enfrenta episodios de elevada incertidumbre. 

Las gráficas incluidas en el estudio identificaron tres momentos que explican la mayor parte de esa volatilidad.

El primero corresponde al inicio de la pandemia, cuando la caída de la movilidad provocó un desplome histórico de la demanda mundial de combustibles.

El segundo se produjo durante la recuperación económica de 2021, impulsada por la reactivación de las actividades productivas y el aumento del consumo energético.

El tercero tuvo lugar en marzo de 2026, cuando el conflicto en Medio Oriente volvió a presionar las cotizaciones internacionales del petróleo y sus derivados. 

Precisamente, PetroIntelligence destacó que la gasolina Premium y el diésel registraron en marzo uno de los incrementos más importantes de toda la serie analizada como consecuencia directa de ese conflicto.

No obstante, el comportamiento observado durante los meses siguientes refleja que el impacto fue transitorio y que los valores retomaron una evolución más estable una vez que disminuyó la tensión en los mercados. 

En junio, la gasolina Regular aumentó 0.08 por ciento, mientras que la Premium avanzó 0.03 por ciento.

Ambas variaciones superaron la inflación mensual, que se ubicó en -0.27 por ciento.

El diésel, por el contrario, registró una disminución de 0.48 por ciento, convirtiéndose en el único combustible cuya evolución quedó por debajo del índice general durante ese mes. 

Más allá de esos movimientos de corto plazo, la consultora sostuvo que la fotografía cambia cuando se analiza un período más amplio.

Al comparar la evolución desde diciembre de 2018, inicio de la administración del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, el incremento acumulado de los combustibles permanece por debajo del registrado por la inflación.

Durante ese lapso, el INPC acumuló un crecimiento de 40.89 por ciento.

En el mismo período, la gasolina Regular aumentó 25.24 por ciento, la Premium 39.38 por ciento y el diésel 31.90 por ciento.

En otras palabras, ninguno de los tres productos superó el avance del costo de vida, pese a haber atravesado algunos de los acontecimientos más complejos para el mercado energético mundial en los últimos años. 

El estudio incorpora además un ejercicio que permite observar cómo cambia la interpretación de los datos según el punto de partida elegido para la comparación.

PetroIntelligence calculó un “precio tope”, es decir, el valor que habrían alcanzado los combustibles si únicamente hubieran evolucionado al ritmo de la inflación.

En 2017, el precio observado de las gasolinas Regular y Premium aparece por encima de ese valor de referencia, mientras que el diésel permanece por debajo.

Sin embargo, al utilizar diciembre de 2018 como base para el cálculo, el resultado cambia completamente: los tres combustibles quedan por debajo del precio teórico determinado por la inflación acumulada.